Ahora resulta que después de todo tengo que pedir perdón. Perdón por querer. Perdón por amar. Perdón entregarme en cuerpo y en alma a la única causa que me interesa, la única causa que me merece la pena. Y no puedo. No puedo hacerlo, quizás me creí mas fuerte de lo poco que soy. A lo mejor medí mal mis fuerzas. Si, ese fue mi pecado. Deje todo para seguirla a ella. Trate de proporcionarle lo que necesitaba, me desviví por ser mejor para ella. Resultado: la amargura del vivir, el desprecio, la negación. Solo y derrotado me estoy volviendo loco... No sé quizás sea cierto, ella me lo dice y puede que tenga razón. ; loco por quererla, loco por dejar todo para estar con ella, loco por querer alcanzar su sueño para ella. Me equivoqué, no soy el príncipe azul, sólo soy el caballero de la armadura oxidada... Nadas mas que eso.
No tengo derecho a reprocharle nada y aun así lo hago. Reacciono con violencia, creo que para sentirme vivo. Grito para que se me oiga porque ya no creo que nadie lo haga. Es como vivir en otra dimensión en la que no hay nada más. Emigrante en otra tierra. Extranjero en mi cama. Otra vez solo y ¿qué mas da ya? Todo perdido y no sé a que espero, cansado del desprecio, de la humillación, de... ¿de qué? Según ella es una paranoia. Puede que tenga razón que solo sea una impresión mal sana, que solo sea una sensación.....
Joder había dejado de escribir esto, mas que nada por saborear el dulce paladar de la reconciliación... En eso estábamos, felices como perdices, incluso de fiesta: fuimos a los Corrales de Buelna para ver las guerras cantabras, si tienen oportunidad vengan a verlas que es un bonito espectáculo. Pero a lo que íbamos, cuando como siempre, me la cargo sin saber de donde me llueve. Solo porque una hermana, la hermasima, de mi chica
Me tiene enfilado, y no me pregunten porqué, porque a parte de mi carácter que lo mismo no es compatible con ella, con ella es muy difícil que cualquier carácter de persona humana sea compatible, se cree con el derecho de vilipendiarme, ultrajarme, mortificarme y cuanto la viene en gana sin que nadie la ponga freno, ni tan si quiera yo y les puedo jurar que nunca la deseé y menos la hice ningún mal. Se preguntaran por qué no me defiendo, pues él porque se lo explico en un santiamén: Pues porque este personaje de ficción, que no es mas que un esperpento de una vida absurda y rota por la equivocación mantenida, por el miedo al que dirán, por mantenerse junto a una persona que no era la que amaba, porque ella es única victima y culpable de ella misma. Todo esto solo es una opinión, pero lo que es un hecho es que a mí me la trae floja lo que piense, diga o haga la hermanisima, salvo por una casa, por mi chica, a la que amo y que ella ama a esa persona amargada y resentida, y ante ella yo sólo soy un accidente mas. Como ella es así. Ya sabes como es. La pierde la boca y luego no es nada. Si luego la que pero lo pasa es ella. Pues si, esto es cierto, y a mí que cojones me importa. Como ella es así, porque su amargura la emponzoña la boca, de la que salen los dardos envenenados contra mí, yo tengo que callar y aguantar y tragar y olvidar. Claro esto se hace por el amor que siento hacia la persona que nos une: mi mujer, pero ya tanto desprecio, humillación, falta de desprecio, de respeto hacia mí y hacia mi mujer su hermana, han colmado mi maltrecha paciencia, otrora casi infinita, y ahora casi ausente porque se la han vivido en este lugar extraño de gentes extrañas, grises como su cielo. Perdonen que me apasiono, pero es muy duro esto como para encima tener a la hermanisima encima de mí para atacar cada palabra, cada opinión cada sonrisa... y me pierdo de lo que les cuento. En definitiva es que me canse y por respeto a mi chica, a mi suegra, que fíjense ustedes, ser encantador con el que me río mucho, estaba con nosotros y no se merecen un arranque de ira justiciera, y mi cuñado y otra hermana que tampoco se lo merecen. En fin, argumentos no me faltan pero trate de mantener el tipo y al final fui a explotar con quien, quizás menos se lo merece, mi mujer. Pero no entiendo como a la hermanisima se le perdona todo, y a mi no se me perdona nada. Tengo que reconocer que no fui especialmente delicado en mis apreciaciones pero la verdad es que no dije ninguna mentira ni falsedad. La gota colmo el vaso y despotrique en la cara de mi mujer contra su hermana y claro eso no se puede hacer, no señor: la hermanisima es intocable por muhco que humille, que insulte, que falte al respeto gratuitamente y demás actos que no llego a entender, pero que como se dirigen hacia mí como saetas envenenadas no me puedo sustraer de comentar. Lo siento por mi mujer, por mí: como ya dije antes me la trae floja, pero por la hermanisima, no siento, ni lo siento nada.
Aquí se separan nuestros caminos y más la vale que no se vuelvan a cruzar. Mas me vale a mí también: camino en el filo de la navaja y ya está cansado de hacerlo y esto por muhco que quiera a mi chica no soy capaz de aguantarlo por mas tiempo.
Me resulta triste pero mi mujer tendrá que elegir, no porque yo la obligué, si no porque a su hermanisima se le ha antojado que lo haga, elegir quien es una primera prioridad en su vida. Aceptare con resignación y si la elección es a favor de mi encarnizado enemigo, con mucho dolor, porque eso significara que ya nada tengo que hacer aquí si es que alguna vez tuve algo que hacer aquí...
Me resulta especialmente doloroso tener que colgar esto en mis blogs. He dudado muhco y ya llevando varios días escritos me decido, es parte de lo que me pasa y no sé si lo quiero contar, pero lo que sí sé es que si lo saco de mí me hará bien, y quizás alguno de ustedes me pueda ayudar con sus comentarios.
Gracias por leerme.